El pasado 28 de diciembre de 2025, el mundo despidió a la icónica Brigitte Bardot. La prensa internacional se deshizo en elogios hacia su «último deseo»: ser sepultada en un féretro de mimbre, calificándolo como una «novedad absoluta» y un gesto de vanguardia ambientalista. Sin embargo, en el corazón de la Región de O’Higgins, esa supuesta novedad es una tradición de excelencia que ya cumple más de una década.

Un sello de solemnidad nacido en la Capital del Mimbre
Mientras los medios europeos se asombran con la sencillez del ataúd de la actriz francesa, en Chimbarongo se fabrican verdaderas obras de arte mortuorias desde el año 2014. El precursor de esta iniciativa, Darío Púas Celis, gerente y propietario de la Funeraria Sendero de Paz, recuerda que la idea no fue fruto del azar, sino de un arduo proceso de diseño que comenzó junto a su señora en 2013.
«Buscábamos al artesano don Omar Mena, al que le planteamos la inquietud de cumplir con altísimas exigencias estéticas sin perder el sello de solemnidad que un momento así requiere», explica Púa.
No fue una tarea sencilla. El artesano seleccionado —considerado uno de los mejores de la comuna— tardó ocho meses en perfeccionar la técnica para que la varilla tejida ofreciera la resistencia y elegancia necesarias, son exclusivas cada una de ellas ya que incluso tienen aplicaciones de cuero.
El arte frente a lo industrial
Al comparar el féretro de Bardot con el trabajo local, la diferencia es abismal. Según los expertos de Chimbarongo, el modelo europeo es apenas una cubierta básica.
- Técnica local: Se utiliza varilla de mimbre seleccionada, extremadamente pulida y tratada con tonos específicos para mantener la sobriedad del luto.
- Identidad: No es una simple «cesta», es una estructura diseñada para honrar la vida de quien parte.
- Originalidad: «Nosotros somos los originales. El trabajo que se ve afuera o incluso en Santiago no es comparable con la maestría de nuestros artesanos», afirma el dueño de la funeraria.
Un adiós con identidad local
Esta innovadora (y a la vez ancestral) forma de despedida ya ha sido elegida por destacados vecinos de la comuna. Uno de los casos más recordados fue el del músico Pablo Bravo en marzo de 2018. Sus funerales, realizados en el gimnasio local, se convirtieron en un hito: cientos de personas se acercaban, no solo a despedir al artista, sino a tocar y verificar con asombro la perfección de aquel féretro tejido a mano.
Hoy, la noticia de Brigitte Bardot solo viene a confirmar lo que en Chimbarongo se sabe hace años: que para las grandes despedidas, nada supera la nobleza, la calidez y el arte infinito del mimbre chileno.






