En un esfuerzo coordinado por proteger el entorno educativo de la provincia, la Prefectura de Carabineros de Colchagua y el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de la misma provincia formalizaron una mesa de trabajo conjunta. El objetivo central de esta instancia es establecer canales de comunicación directos entre los directores de los establecimientos y el mando policial, permitiendo abordar con prontitud problemáticas críticas como la violencia, el consumo de estupefacientes y las faltas graves a la convivencia escolar.
Una respuesta a la crisis de salud mental
Para el director ejecutivo suplente del SLEP Colchagua, Rodrigo Valenzuela Muñoz, esta articulación nace de la urgencia de enfrentar un clima social cada vez más complejo. Según explicó, la iniciativa —surgida desde Carabineros— busca «fortalecer la seguridad y la tranquilidad de las comunidades escolares».
Valenzuela subrayó que el sistema educativo es un termómetro de las tensiones externas, señalando que la conducta de los estudiantes es, a menudo, un «reflejo de una sociedad alterada donde la salud mental está descuidada». Esta realidad, advirtió, expone a los funcionarios a situaciones límite tanto dentro como fuera de las aulas. Por ello, considera vital el apoyo policial, no solo en vigilancia, sino también en capacitaciones que ayuden a mejorar el clima interno.
Foco territorial
La coronel Oriana Fuentealba Valdés, prefecto de Carabineros Colchagua, destacó que este encuentro permitió mapear las realidades específicas de comunas como Chimbarongo, Nancagua, Placilla y San Fernando. Para garantizar una respuesta efectiva, la autoridad dispuso la participación de comisarios y jefes de destacamento en un trabajo «mancomunado y enfocado directamente en las necesidades de cada plantel».
La coronel fue enfática: si bien la mayoría de los colegios reportan incidentes menores, se intervendrá con determinación en aquellos puntos donde existan agresiones físicas.
«Hemos detectado inconductas que rayan en la vulneración de derechos debido a la irresponsabilidad parental, como menores de edad asistiendo a clases conduciendo vehículos o motocicletas sin licencia», alertó la autoridad.
Prevención y el rol crítico de la familia
La estrategia no se limitará a la vigilancia externa. El plan contempla una fuerte arista de formación preventiva en temas de violencia escolar y consumo de drogas. En ese sentido, Fuentealba reveló una realidad preocupante: existen casos donde los propios apoderados, al sentirse «superados por la conducta de sus hijos», han debido recurrir a denuncias ante los juzgados de familia.
Hacia el cierre de la jornada, Carabineros reafirmó su compromiso de mantener esta coordinación activa en las provincias de Colchagua y Cardenal Caro. El plan de acción será ejecutado a través de las Oficinas de Intervención Comunitaria (MIC), asegurando que el despliegue policial sea quirúrgico y responda a las carencias reales de cada sector.






