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Académico UOH busca mejorar la producción de maíz frente a escenarios de baja radiación solar


El estudio presenta -de manera preliminar- las respuestas del maíz bajo estrés por disminución lumínica y prevé el aprovechamiento de variedades de granos locales.

VIERNES, 29 DE MAYO DE 2026
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Publicado por

Javier Celis



El Académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), de la Universidad de O’Higgins (UOH) Virgilio Gavicho Uarrota, coordina la investigación “Crecimiento y asignación de carbono en maíz en respuesta al sombreamiento”, estudio que busca aportar estrategias para el desarrollo de variedades más resilientes ante la disminución de radiación solar, el crecimiento poblacional y la futura demanda alimentaria.

Para el investigador esta realidad global implica la urgencia de producir mayor cantidad de alimentos en condiciones cada vez más complejas, en medio de una disminución de la radiación solar que abarca el 4% en los últimos 50 años. Razón por la cual, “nuestro primer paso en el estudio fue comprender cómo respondía el maíz híbrido de variedad T-540 frente al efecto de sombreamiento desde la etapa del crecimiento vegetativo V6 hasta el final del crecimiento vegetativo (etapa VT), caracterizada por la aparición de la panoja (flor masculina), obteniendo resultados sobre parámetros morfológicos y fisiológicos. Las plantas en condiciones de sombreamiento presentaron mayor altura y contenido de clorofila b, como una estrategia para captar más luz con la cual sostener la producción de carbono”.

Lo que significa que ciertas plantas de maíz poseen mecanismos naturales para adaptarse a condiciones de baja luz y mantener parcialmente su desarrollo, así como el rendimiento del grano, según explica el docente señalando que se trata de indicadores preliminares, pero prometedores en términos de proyecciones de cultivo.

Identificación genética

El también docente de Ingeniería Agronómica en la UOH, asegura que en futuros estudios incorporarán mediciones asociadas a temperatura del suelo, intensidad lumínica y velocidad del viento en las parcelas experimentales, “además de evaluar variedades provenientes de distintas regiones del país orientadas a comparar el comportamiento genético, fisiológico y productivo”.

Plantea que esta actividad prevé el mayor aprovechamiento de la diversidad genética disponible, especialmente de aquella que se encuentran en las semillas cultivadas por agricultores locales que ya pudieran tener cierta tolerancia al sombreamiento o estar adaptadas a diferentes territorios debido al paso del tiempo.

“Los agricultores locales, que en su mayoría son los guardianes de semillas conservan materiales genéticos que han sido cultivados por generaciones en distintas condiciones ambientales del país. Muchas de esas variedades tradicionales probablemente ya desarrollaron mecanismos naturales de adaptación a la menor radiación solar. El desafío consiste en identificar y aprovechar esa diversidad genética a partir de ensayos agronómicos en distintas condiciones de luz, análisis fisiológicos, bioquímicos, caracterización molecular del ADN, y evaluación de bancos de germoplasma para identificar genes asociados a tolerancia al sombreamiento que nos permitan avanzar hacia cultivos de maíz más resilientes, productivos y preparados para las futuras condiciones climáticas, subraya el Doctor en Recursos Genéticos Vegetales.

Responder a las demandas

Finalmente, Virgilio Uarrota, considera que esta investigación constituye una estrategia para la seguridad alimentaria del país de cara a las próximas décadas, considerando que Chile podría enfrentar mayores exigencias de producción agrícola asociadas al crecimiento demográfico, variaciones climáticas y reducción de condiciones óptimas para los cultivos. Cree necesario continuar con la validación de semillas en distintas zonas agroclimáticas, desarrollar nuevas líneas adaptadas y posteriormente incorporar estos cultivos a sistemas productivos capaces de sustentar rendimientos estables frente a escenarios de menor luminosidad, estrés hídrico y altas temperaturas.

“En los próximos 20 años Chile necesitará producir más alimentos utilizando menos recursos y enfrentando condiciones ambientales distintas a las actuales. Por eso debemos avanzar desde ahora en investigaciones que permitan seleccionar materiales más eficientes y adaptados. La idea no es solamente obtener maíces que toleren menor radiación, sino también cultivos capaces de mantener productividad, estabilidad y calidad en diferentes territorios del país. Todo este trabajo requiere etapas de evaluación fisiológica, análisis genético, validación en campo y transferencia tecnológica para que, a futuro, podamos responder a las nuevas demandas agrícolas y alimentarias”, concluyó el docente de la UOH reiterando la importancia de avanzar en investigaciones sobre tolerancia genética en otras semillas.  


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