El inicio de 2026 arrancó con números rojos para gran parte del país. Según el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile se contrajo un 0,5%, arrastrado por pérdidas en diez de las dieciséis regiones. Sin embargo, el impacto golpeó con fuerza a la Región de O’Higgins, marcando un descenso de un 6,6%.
Esta cifra supera con creces los tropiezos de las otras regiones pertenecientes a la Macrozona Centro-Sur, donde el Maule retrocedió un 3,2%, Ñuble bajó un 2,9% y Biobío descendió un 5,2%.
¿El motivo del desastre local? Una merma en la cosecha y exportación de frutas, la menor producción de energía eléctrica y el freno en la minería del cobre, sectores que hicieron colapsar los envíos internacionales de la región en un alarmante 25,2%.
En contraste, el comercio resiste a duras penas gracias a un aumento del 1,2% en el consumo de los hogares, impulsado principalmente por el gasto familiar en salidas a restaurantes y servicios básicos.






