Polémica causaron en la Región de O’Higgins las declaraciones del subsecretario de Justicia, Luis Silva, el pasado domingo 21 de junio en un programa de televisión nacional, señalando que de continuar paralizado el proyecto de ampliación del penal Santiago 1, el “plan B” del Ejecutivo es ampliar la cárcel de Rancagua.
Las reacciones no se hicieron esperar, el alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, cuestionó no solo el proyecto sino la forma en que se enteraron de la información (por la televisión), por su parte el gobernador regional, Pablo Silva Amaya, afirmó que se opondrán de manera tajante e incluso, la situación generó que los parlamentarios, Raúl Soto y Valentina Cáceres, iniciaran una campaña ciudadana rechazando la ampliación.
Es en este contexto que, el decano de la Facultad de Humanidades, Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Aconcagua, Enzo Botto, presenta una visión sobre solo el eventual proyecto de ampliación y también de la realidad carcelaria nacional.
Apunta en primer lugar que, “para nadie es desconocido que hay situaciones de hacinamiento carcelario dentro de lo cual necesitamos más establecimientos penitenciarios”, agrega que, “uno puede entrar en la discusión respecto de modalidades, lugares, dónde, o las perspectivas como Gobierno, las políticas que se establezcan para esto, pero de que se necesita, se necesita”.
“Y el tema es que nadie quiere hacerse cargo de este problema, porque así como ha sucedido en Rancagua, en razón de esta eventual ampliación de la cárcel, cuando se plantean iniciativas, ya sean en otras comunas, ninguna autoridad local quiere tener una cárcel en su territorio”, sostiene.
Explicando que un centro penitenciario “sabemos que se producen incivilidades, los vecinos también son súper reacios a esto, porque lo que lleva consigo el establecimiento penitenciario es instalar una cárcel en algún lugar, significa que en el entorno de donde está ubicada se generan situaciones que para nadie muchas veces terminan siendo gratas”.

No obstante, “nadie lo quiere”, subraya que, “tenemos que solucionarlo de alguna forma”.
Y es en este contexto es que surge el término “mitigación”.
“Porque, en definitiva, pudiese ser súper fácil para alguna autoridad tomar la postura inmediata de negación ante el establecimiento de ampliación o establecimiento penitenciario, pero pudiésemos ver nosotros también oportunidades”, explica Botto.
Afirmando que, “por eso la mitigación es importante. Ver cómo podemos nosotros transformar esa ampliación de la cárcel de Rancagua en una oportunidad también para estos efectos para la comunidad”.
Proponiendo que se realice el establecimiento de planes, “a la hora de poder regular cuestiones básicas de los ciudadanos”.
“Por ejemplo (la ampliación de la cárcel) genera situaciones de vivienda en la medida de que los familiares de los internos siguen a los suyos, para donde quiera que se encuentren, donde tengan algún recinto penitenciario”.
“Entonces, el hecho de seguir, de acompañar, podría en definitiva ser una instancia para que también los territorios y las comunidades primero puedan conversar y evaluar cuál es su realidad, cuáles son sus principales problemas y cómo esto también podría mejorar en alguna forma las condiciones que se tienen en razón de varias situaciones en la cual la comunidad pudiese verse favorecida”, apunta.
Sosteniendo, que finalmente estamos ante una problemática de hacinamiento que la negativa de las comunas de no albergar un reciento penitenciario “no va a permitir que solucionemos el problema”.






