La crisis en la Universidad de O’Higgins (UOH) saltó de un conflicto acotado a una tensión institucional generalizada. La aprobación oficial del paro en Enfermería el viernes, con un 75% de respaldo estudiantil, y la movilización en Medicina consolidaron un escenario de quiebre que contrasta con la postura de la administración central, que la semana pasada expresó públicamente su «sorpresa» ante las medidas de fuerza.
Desde la Rectoría afirmaron que la paralización resulta imprevista, asegurando que la institución mantiene una constante disposición al diálogo. Sin embargo, esta versión oficial es cuestionada de forma transversal por las bases trabajadoras y estudiantiles, y ahora, por los propios profesionales titulados de la casa de estudios.
Bastián Arriagada, presidente de la Asociación de Funcionarios y Funcionarias Docentes Adjuntos (AFUDA), explicó a El Tipógrafo la gravedad del escenario interno. «A pesar de que la institución lo minimiza, en realidad aún hay trabajadores que están trabajando sin convenio y sin pago hace meses«, denunció, alertando además sobre un clima laboral complejo: «Llama la atención que se hayan creado tres organizaciones de trabajadores en menos de dos años».
A este reclamo laboral se sumaron activamente los más de 100 médicos y médicas egresados de las generaciones 2023, 2024 y 2025, que este lunes emitieron una declaración pública para alertar sobre el devenir del proyecto educativo. “En nuestros años de ingreso a la carrera de Medicina, el desafío era claro y evidente: posicionarnos como una casa de estudios con calidad técnica y sello social, en vinculación directa con la comunidad de O’Higgins”, detallaron en su comunicado, reflejando la inquietud del momento.
El médico cirujano Edgardo Pacheco, residente de Neurología Adultos en el Hospital Barros Luco y delegado de la primera generación de titulados, validó el diagnóstico de crisis. «Esto ha permeado aspectos estructurales de la formación. No es solo un problema de coordinación entre departamentos, sino un problema que ya se sostiene hace un tiempo», afirmó Pacheco a El Tipógrafo, enfatizando que la preocupación de los profesionales apunta directamente a resguardar el valor del proyecto institucional frente al país.
«Nuestro enfoque tiene mucho más que ver con cuidar el prestigio de la universidad que ponerlo en entredicho. Si no se hacen bien las cosas de aquí para adelante, eso puede estar en riesgo, y ahí se va a ver afectada la universidad, los estudiantes, los docentes, pero además los pacientes, que son a quienes nosotros nos debemos«, puntualizó el facultativo, relevando el impacto en el futuro profesional del pregrado.
“No se trata de ir a encontrar soluciones, digamos, como si fuera una lista de supermercado o simplemente un checklist de cosas que hay que hacer, sino que hacer un diagnóstico sincero y saber cuáles son los aspectos en los que se está fallando y poder planificar tanto a corto, mediano y largo plazo, una solución de fondo”, asume el médico cirujano.
En las aulas, las dirigencias estudiantiles ya han asegurado que las deficiencias son insostenibles. Pía Contreras, presidenta de Enfermería, denunció que «hoy no se le está pagando a los profesores y Medicina incluso en este momento no tiene profesor de farmacología». Francisco Ossandón, vicepresidente de la carrera, remarcó que «mientras no se resuelva un tema de estabilidad laboral y de pago oportuno de los sueldos, esta situación se va a seguir repitiendo».
Las próximas horas serán cruciales para el desarrollo del conflicto. Desde el estamento estudiantil de Medicina confirmaron a El Tipógrafo que se encuentran en estado de alerta, aguardando la reunión clave que sostendrán junto a sus profesores con la Rectoría este martes al mediodía. Tras la instancia, se esperan declaraciones de ambas fuerzas que podrían definir el rumbo de las movilizaciones. Hasta el cierre de esta edición, el denominador común de los actores es preocupación, sin embargo, para la ciudadanía queda la alerta de que un conflicto que comenzó puertas adentro termine impactando en la calidad de la atención de los pacientes no sólo de O’Higgins, sino que de todo Chile.






