El tiempo pasa sin duda alguna, dejando en el pasado acontecimientos que ya poco importan en algunos casos, o de tener importancia, solo son un referente que no necesariamente es tomado en cuenta por las generaciones actuales.
Pero, si bien eso es verdad, sobre todo cuando hablamos de la sociedad, no es lo mismo en lo personal.
Cada ser humano atesora recuerdos gratos de lo que vivió años atrás, los que brotan dependiendo de las motivaciones que nos impulsan a recordar. Ejemplos de lo anterior hay muchos, como la música orquestada de Glenn Miller, que nos retrae a las décadas del siglo veinte con sus melodías, como la
canción “In the Mood” (de buen humor en español).
El cine es también en muchos casos el incentivo para la añoranza, no solo por el hecho de ver películas antiguas, algo que para muchos es un verdadero placer, sino que también por realizaciones cinematográficas modernas que muestran el pasado, como la película “Radio Days” (días de radio en español) dirigida por Woody Allen.
Pero si de recuerdos se trata, hoy usted puede verlos a diario y durante todo el día, en canales televisivos que se dedican al pasado y que nos muestran épocas en donde los maduros de hoy, vuelven por la magia de la tele a ser jóvenes, entre los cuales me incluyo.
Se pueden ver programas de todo tipo, que acaparaban la atención de los televidentes y que con el pasar del tiempo, se volvieron un referente y un ícono para generaciones actuales, como “Sábados Gigantes” conducido por el popular don Francisco.
También no hay que olvidar en cuanto a motivaciones para recordar el pasado, que en muchas casas hay un lugar para los recuerdos, visibles o no, como los son las fotografías en paredes o guardadas en álbumes o más de algún regalo o reconocimiento especial.
Es obvio que cada persona tiene sus propias motivaciones para recordar, en especial cuando dichos recuerdos son agradables. Si no lo son, bueno es tratar de que caigan en el olvido. Puede que el pasado en el día de hoy no se utilice para beneficiar con su ejemplo, lo que hacemos en procura de un mañana siempre mejor, pero eso no lo hace caer necesariamente en el olvido.
El recuerdo de las experiencias personales o grupales vividas en el pasado, nos traen en una gran mayoría momentos gratos, que nos alegran el presente. Pareciera de toda lógica que no hay que romper con el pasado, al menos no con la parte agradable de nuestros recuerdos.
Si todo tiempo pasado fue mejor, o no lo fue, eso es algo que solamente usted querido lector puede determinar.






