PUBLICIDAD
Columnas de Opinión

O'Higgins: la factura de querer abarcar cuatro frentes con un plantel corto

JUEVES, 13 DE AGOSTO DE 2026


O’Higgins de Rancagua quiso jugar a lo grande. Y lo hizo. Compitió primero en Copa Libertadores y después en Copa Sudamericana, ilusionó a la gente y logró algo que no es menor: que los futbolistas se pusieran la camiseta celeste y se identificaran con la hinchada.

El problema es que para sostener ese sueño internacional, el club abandonó el torneo local, la Copa Chile y la Copa de la Liga. Fueron cuatro frentes en simultáneo con un plantel corto. Era matemática, no futurología.

Hoy la cuenta llega. Los mejores jugadores ya dejaron la institución. Se fueron los que tenían espalda, los que habían vivido esas noches internacionales. Los reemplazaron chicos con buena intención, con poco currículum y mínima experiencia. Sirven para proyecto, no para apagar incendios.

Y el incendio está. Este fin de semana la derrota por 3 a 1 con Deportes Limache dolió porque expuso todo: falta de jerarquía, falta de respuestas y falta de planificación. La gente en Rancagua ya se empieza a preocupar de verdad. Y está bien que se preocupe. Ojalá esa preocupación escale rápido y llegue al entorno directivo, porque hasta ahora da la sensación de que el problema se miró de lejos.

Lo dije al inicio del año: son demasiados torneos para un equipo armado para uno y medio. La ilusión era grande, pero la estructura no. Se priorizó la vidriera internacional y se descuidó la cocina. Ahora estamos pagando las consecuencias.

La situación es crítica por donde se mire. Tenemos seis puntos de distancia con la zona del descenso y hay que mirar la tabla con miedo cada domingo. Ya no se trata solo de pelear por volver a copas. Se trata de no complicarse la vida.

Queda una sola cuerda: la final de la Copa de la Liga frente a Coquimbo. Si se gana, se tapa todo. Hay título, hay clasificación internacional y hay aire para respirar. Si se pierde, O’Higgins queda obligado a remar en el torneo local con este plantel joven, sin margen de error y con la presión de no caerse.

El club tuvo ambición, y eso se aplaude. Pero la ambición sin respaldo  es muy ingenua. No se puede competir en Libertadores, Sudamericana, Copa Chile, Copa de la Liga y el Campeonato, con las mismas 20 fichas.

En Rancagua ya entendimos la lección. Falta que la dirigencia la entienda también, y que se ocupe del problema antes de que sea demasiado tarde.


PUBLICIDAD
Comentarios

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Loading...

Tipógrafo Radio
El Tipógrafo Radio | Gary Moore - Still Got the Blues