En un escenario nacional de relativa estabilidad, O’Higgins logró sacar ventaja. El empleo turístico en la región aumentó un 18,6% durante el trimestre móvil abril-junio de 2026, en comparación con igual periodo del año anterior, convirtiéndose en la segunda zona con mayor crecimiento del país.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y la Subsecretaría de Turismo, la región pasó de aproximadamente 21.190 personas ocupadas en actividades turísticas durante el segundo trimestre de 2025 a cerca de 25.130 en el mismo periodo de este año. En doce meses, el sector sumó alrededor de 3.940 puestos de trabajo.
La expansión regional contrasta con lo ocurrido en el resto del país. Entre abril y junio, las Actividades Características del Turismo reunieron a 660.390 personas ocupadas en Chile, equivalentes al 7% del empleo nacional. Sin embargo, la cifra representó una leve disminución interanual de 0,1%.
El dato llega en momentos en que la región busca recuperar terreno como uno de los principales destinos enoturísticos de Chile. Días antes de conocerse las cifras, la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, llegó a O’Higgins para reunirse con representantes del sector y con el gobernador regional, Pablo Silva.
La conversación estuvo centrada en las dificultades que todavía enfrenta el enoturismo, la coordinación de nuevas acciones de promoción y la necesidad de reposicionar a la región dentro de una oferta turística que se ha vuelto cada vez más competitiva. “La Región de O’Higgins está cumpliendo 30 años de consolidación en lo que es el enoturismo en Chile (…) fue la región pionera y debemos volver a destacar ese origen”, señaló Lagos.
Uno de los acuerdos fue reimpulsar la marca regional bajo el eslogan “Lo natural es venir”. La estrategia busca fortalecer el turismo asociado al vino, pero también vincularlo con otros atractivos del territorio, como el surf, la costa y la cordillera.
El vino continúa siendo uno de los principales sellos turísticos de O’Higgins. Según la subsecretaria, cerca de un millón de personas participan cada año en actividades relacionadas con el mundo vitivinícola en la región. Pese a ese volumen, persiste el desafío de atraer una mayor cantidad de visitantes extranjeros. “Hay un desafío en que las vendimias sean también un producto de exportación, porque hoy el 99% son visitadas principalmente por chilenos (…) activan las economías locales y rompen la estacionalidad”, explicó.
La estacionalidad aparece precisamente como una de las mayores tensiones del sector. El turismo concentra buena parte de su actividad durante el verano, las vacaciones, la temporada de nieve y los fines de semana largos, lo que dificulta mantener empleos estables durante el resto del año.
En ese contexto, el Gobierno impulsa el proyecto de Estatuto Laboral del Turismo, actualmente en tramitación en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputadas y Diputados. La iniciativa busca adaptar la distribución de las jornadas laborales a los periodos de mayor demanda. “El turismo trabaja cuando el resto descansa (…) este proyecto reconoce esa realidad”, sostuvo Lagos.
La propuesta permitiría pactar ciclos laborales de hasta 52 semanas, ampliar de ocho a doce los domingos consecutivos que podrían trabajarse una vez al año y aumentar de cinco a diez los días de descanso compensatorio por horas extraordinarias.
Desde el Ejecutivo aseguran que estos cambios no implicarán una disminución de remuneraciones ni una pérdida de derechos, ya que las condiciones deberán ser acordadas previamente y las horas extraordinarias que no sean compensadas tendrán que pagarse. “El empleado sí está totalmente resguardado”, afirmó la subsecretaria, quien sostuvo que la iniciativa podría contribuir a una mayor formalización y estabilidad laboral. La expectativa del Gobierno es que el proyecto sea aprobado antes del próximo verano.
A nivel nacional, la meta es elevar los empleos vinculados al turismo desde cerca de 700 mil hasta 800 mil durante los próximos años. Para O’Higgins, sin embargo, el desafío no será solo continuar sumando puestos de trabajo, sino evitar que el crecimiento dependa exclusivamente de las temporadas de mayor demanda.
Las cifras muestran una región que avanza con mayor velocidad que el promedio del país. La tarea pendiente será transformar ese impulso en empleos duraderos, una oferta turística activa durante todo el año y una identidad regional capaz de atraer visitantes más allá de las vendimias.






