La calma habitual de domingo en San Fernando se rompió con un murmullo helado que recorrió las calles de la capital del colchaguina. Nadie absolutamente nadie hacía presagiar que la concejal Paz Belén Rodríguez Zúñiga, una figura pública visible, respetada y además asesora de la diputada Carolina Cucumides, terminaría la noche entre los muros fríos y despojados calabozos de la Primera Comisaría de Carabineros.
Todo se desencadenó en el interior de una conocida cadena de supermercados de la ciudad. La mirada vigilante de los guardias de seguridad siempre atenta, quirúrgica y fría detectó una anomalía. Lo que parecía una jornada más de compras se transformó en cuestión de segundos en una escena tensa, cargada de murmullos y miradas atónitas: la concejal había sido sorprendida en un frustrado hurto simple.
En un instante, la dignidad del cargo político se desmoronó tras el pitido sordo de una alarma y el andar firme de la policía uniformada. El aviso a Carabineros fue inmediato, activando un procedimiento riguroso que no hizo distinciones ni otorgó privilegios.
La noche cayó pesada para la autoridad local. Lejos de las luces de las sesiones del concejo y las oficinas parlamentarias, Rodríguez Zúñiga debió pasar las horas más oscuras en una celda del cuartel policial, sintiendo el peso de la ley y el juicio implacable de la opinión pública.
Con la primera luz de la mañana de este lunes, fue trasladada al Juzgado de Garantía de San Fernando. Custodiada y bajo una gran expectación, la concejal fue puesta a disposición de la justicia para ser formalizada por el delito imputado.






