En una de sus últimas actividades como Presidente, Gabriel Boric visitó la Universidad de Chile y señaló a los estudiantes presentes en la ceremonia que tenían que “retomar la FECH” y estar “más presentes en el debate público”. Días después, agregó: “Siempre hay que tener organización social”. Lo anterior, nuevamente, a sólo días de dejar La Moneda.
Más allá de las aclaraciones posteriores del exmandatario, estas palabras no sólo desafían a la administración entrante, sino que dan cuenta del silencio de los movimientos sociales durante la administración Boric. Históricamente, los movimientos sociales -particularmente el estudiantil- han tenido un protagonismo relevante en las administraciones previas, como sucedió en los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Sin embargo, durante la administración de Boric, en cambio, ese nivel de protagonismo social estuvo prácticamente ausente, lo que llama especialmente la atención considerando que se trató de un gobierno que no tuvo entre sus prioridades la educación.
En efecto, de acuerdo a un reporte realizado por IdeaPaís, la agenda Educación, Cultura y Deporte, solo tuvo un nivel de cumplimiento de 38,5% -mientras que su programa de gobierno con 585 promesas tuvo un cumplimiento del 41,7%-. Es decir, existían razones para que el termómetro social se activara y exigiera mayor rapidez o mejor eficacia del gobierno en estas materias para demostrar el descontento social. Pero esas manifestaciones no existieron, aún cuando la histórica promesa del Frente Amplio, esa que le permitió ganar elecciones -el fin del CAE- quedó incumplida. Esta misma incongruencia puede apreciarse en las demandas previsionales, donde a pesar de que la reforma de pensiones consolidó el mecanismo de la capitalización individual a través de las AFP, poniendo una lápida a la frase del programa de Boric que señalaba “pensiones dignas sin AFP”, no se vieron manifestaciones sociales en su contra.
Si bien el expresidente, mencionó que “no se trata de que yo esté llamando a protestas contra el próximo gobierno”, todo indica que el próximo gobierno no gozará de su misma suerte, lo que a su vez abre la interrogante sobre cómo será su protagonismo público, ahora desde la vereda de la oposición. En otras palabras, sabremos cómo “habitará” su liderazgo fuera de La Moneda, y nos aclare qué significa estar “más presente en el debate público”, sin que se traduzca en un llamado a la protesta social durante el gobierno del Presidente Kast.






