Desde abril, las cuentas de la luz subirán en la toda la región de O’Higgins. ¿La razón? Se empezará a cobrar en cuotas una deuda que se empezó a acumular durante la pandemia del Covid-19, época donde las cuentas se mantuvieron congeladas para no afectar el presupuesto de las familias.
Dependiendo del consumo de cada cliente, ese congelamiento tarifario significa en la práctica que los hogares empezarán a pagar un recargo promedio de $1.450 mensuales por 48 meses, desde 2026 hasta cerca de 2030.
El cobro vendrá incluido en la boleta bajo el concepto de “reliquidación”, que no es otra cosa que el pago atrasado de lo que no se cobró en su momento. El alza no depende de las empresas eléctricas, sino de una tarifa regulada a nivel país que llega aproximadamente a los $734 mil millones y se generó porque, durante ese período, las cuentas no reflejaron el costo real de llevar la electricidad a las casas.
Según la autoridad, el 40% de los hogares más vulnerables podría quedar exento de este cobro, siempre que cumplan con los requisitos del Registro Social de Hogares (RSH), se encuentren dentro de los tramos de menor calificación socioeconómica y postulen al subsidio eléctrico vigente, ya que el beneficio no se aplica de forma automática. El resto deberá pagar el cargo de manera gradual en los próximos años.







