Con 14 años,Tomás Peñaloza llegó al Estadio Nacional y se instaló entre los mejores del torneo. El velocista del Instituto Inglés de Rancagua ganó los 100 y 300 metros planos de la categoría Intermedia en el Campeonato Interescolar, la competencia estudiantil más importante de Chile, con tiempos de 11.03 y 34.58 segundos. Una actuación que ya empieza a instalar su nombre entre las grandes promesas del atletismo escolar chileno.
El Interescolar reúne cada año en el principal recinto deportivo del país a los mejores estudiantes-atletas de Chile. Ganar ahí no es menor, es la señal más clara de que un joven tiene condiciones de alto rendimiento. Peñaloza no solo se impuso en ambas carreras, también confirmó su proyección en el atletismo nacional.
El secreto, si es que hay uno, está en la constancia. Todos los días, al salir del colegio, Tomás se entrena en la pista del estadio Patricio Mekis de Rancagua. Una vez a la semana viaja a Santiago para sumar un trabajo adicional, y aun así mantiene el rendimiento en las aulas. «Estoy muy feliz y satisfecho con lo logrado, y seguiré trabajando para mejorar mis marcas», dijo tras su actuación en la capital.
Ese camino lo recorre con el respaldo del Team Chile de atletismo, la selección que agrupa a los atletas con proyección internacional y que acompaña su desarrollo en las pistas nacionales.
Pero hay un pilar que Tomás nombra siempre, su familia. Semanas antes de cada competencia importante dedica parte de su preparación al aspecto psicológico, un trabajo que muchas veces marca diferencias en los momentos decisivos. Y en ese recorrido, su familia ha sido un soporte permanente. «Mi familia me acompaña en todos mis procesos, y eso para mí es fundamental», reconoció el atleta.
Lo que viene es tan grande como lo que ya logró. Peñaloza apunta al Mundial Sub-20 en Estados Unidos y al Sudamericano Sub-18 en Brasil. Con las marcas que acaba de dejar en el Interescolar, Rancagua tiene razones para creer que ese sueño está más cerca que nunca.






