El Servicio de Urgencia del Hospital de Mercedes de Chimbarongo recibe diariamente a decenas de usuarios de la comuna y sus sectores rurales, quienes son evaluados mediante un sistema de categorización que determina la prioridad de atención según el riesgo de salud y no por orden de llegada.
El director (s) del recinto, Luis González, explicó que la demanda del servicio fluctúa según la jornada. “En promedio se atienden alrededor de 90 personas de manera diaria. Hay días que son más, hemos tenido peak hasta de 140 personas que consultan al Servicio de Urgencia, principalmente de la comuna de Chimbarongo y también de los sectores rurales”, señaló.
La categorización define quién debe ser atendido primero
Desde el hospital explicaron que la atención en urgencia considera distintos factores antes de que un paciente ingrese a consulta médica. El médico en etapa de destinación y formación, Ignacio Torres, detalló que al llegar al recinto cada usuario pasa por una evaluación inicial que permite identificar la gravedad de su condición.
“Al ingresar al servicio, cada usuario es sometido a una evaluación inicial conocida como categorización, proceso que permite determinar el nivel de riesgo asociado a su condición de salud. Este sistema busca asegurar que quienes presentan patologías más graves sean atendidos oportunamente”, explicó.
Las categorías van desde C1 a C5. Los pacientes C1 y C2 corresponden a casos de mayor gravedad y requieren atención inmediata por riesgo vital. En tanto, los usuarios C3 necesitan atención prioritaria, mientras que los C4 y C5 presentan cuadros de menor complejidad que pueden esperar o ser evaluados en otros dispositivos de salud.
“Esto no es por orden de llegada, es por riesgo de salud. Un paciente C1 es un paciente grave que está en riesgo de morir en segundos y no puede esperar. Un paciente C2 también requiere atención urgente porque en breve puede desencadenar su muerte”, afirmó González.
El trabajo del equipo durante las emergencias
El funcionamiento del servicio también contempla la atención de pacientes derivados desde otros centros asistenciales y emergencias que ocurren dentro del propio hospital.
Fabiola Contreras, enfermera del Servicio de Urgencia con 35 años de experiencia en el establecimiento, explicó que una parte importante de las labores ocurre mientras otros pacientes permanecen esperando.
“Nosotros realmente estamos trabajando, tratando de solucionar y darle una buena atención al usuario para que se vaya conforme y satisfecho con la atención que nosotros le damos”, comentó.
La profesional recordó que cuando ingresa un paciente crítico, el equipo debe concentrar sus esfuerzos en la estabilización. “La prioridad la tiene obviamente el paciente C1 porque tiene riesgo vital. Son valiosos los minutos que podemos trabajar con él. En cambio, un paciente C4 puede esperar más de dos horas porque no tiene riesgo vital”, indicó.
Durante los últimos días, el equipo enfrentó una situación compleja con dos reanimaciones simultáneas, lo que requirió la participación de funcionarios de distintas áreas para apoyar las maniobras.
“Todos acudimos a la reanimación. Todo el equipo se concentra en ese paciente porque para reanimar necesitamos una persona en la vía aérea, otra en el área circulatoria y otra administrando medicamentos. La gente de afuera no lo sabe y por eso a veces reclama sin conocer lo que estamos haciendo”, relató Contreras.
El llamado a consultar cuando corresponda
Desde el recinto señalaron que no todos los cuadros requieren atención de urgencia y que es importante reconocer cuándo acudir al servicio.
El doctor Torres explicó que, en algunos casos, los pacientes pueden observar la evolución de sus síntomas antes de dirigirse al hospital. “Pacientes jóvenes que llevan poco tiempo con la patología y que no presentan factores de riesgo, generalmente tienen cuadros benignos que se autorresuelven. Si puedo mantener mi vida cotidiana, conversar con mi familia o realizar mis actividades habituales, vale la pena observar la evolución antes de consultar de inmediato”, indicó.
En el caso de niños pequeños, Fabiola Contreras recomendó prestar atención a signos como dificultad respiratoria, hundimiento de las costillas al respirar o cambios de coloración en labios y piel.
Además, desde el hospital señalaron que una alta llegada de pacientes C4 y C5 puede aumentar los tiempos de espera en el servicio. “El mal uso genera atochamiento, aumenta los tiempos de espera y también permite que las personas se infecten con otros virus mientras permanecen varias horas en una sala de espera llena”, explicó Torres.
El director (s) del hospital llamó a que quienes presenten cuadros de menor complejidad consideren otras alternativas de atención. “Les recomendamos a los pacientes C4 y C5 que puedan ver otras instancias, principalmente policlínicos o atención primaria, para evitar la congestión de la urgencia. Si tenemos un alto número de estos pacientes, deberán esperar a que se atiendan las categorías más graves y eso congestiona la atención”, sostuvo.






