El Mundial de Fútbol 2026, con una programación inédita de 104 partidos y más de un mes de competencia, ha instalado nuevos desafíos para la convivencia de muchas parejas. Para el psicólogo y académico de la Universidad Andrés Bello, Nicolás Núñez, las diferencias que pueden surgir en torno al seguimiento del torneo reflejan la manera en que cada relación enfrenta los conflictos y llega a acuerdos.
El especialista sostiene que el problema no radica en la cantidad de encuentros que contempla el campeonato, sino en la forma en que las parejas comunican sus necesidades y establecen límites.
Los conflictos van más allá del fútbol
Núñez explicó que las discusiones que puedan surgir durante el Mundial son una oportunidad para observar cómo funciona la comunicación dentro de la relación y cómo se enfrentan situaciones que requieren negociación.
«Hay que tomar conciencia de que este tipo de situaciones son desafíos para las relaciones de pareja, en términos de cómo están sus comunicaciones respecto de sus intereses y respecto de sus límites», sostiene.
El académico agregó que la forma en que se resuelven estas diferencias puede anticipar la manera en que la pareja enfrentará otras situaciones complejas en el futuro: «Hoy es el tema del Mundial, pero más adelante puede ser algún tema familiar, alguna enfermedad, alguna catástrofe, o un cambio importante en las condiciones de convivencia, donde se requiere que las parejas mantengan una comunicación bien honesta, bien directa, pero amable y cariñosa y proactiva respecto de posibles focos de conflicto».
Asimismo, destacó que comprender la perspectiva del otro es un paso fundamental para evitar que las diferencias escalen: «Siempre es un buen desafío para las parejas tratar de tomar la perspectiva del otro; siempre es interesante como ejercicio para fomentar la comunicación y a partir de ahí establecer un acuerdo».
Una oportunidad para generar acuerdos
Aunque reconoce que el Mundial puede convertirse en un motivo de discusión cuando no existe diálogo, Núñez sostiene que también puede transformarse en una instancia para compartir nuevos espacios y fortalecer la relación.
«No necesariamente un acuerdo tiene que ser ‘mira tu actividad tranquilo y yo voy a hacer mis propias actividades’. También puede ser una oportunidad para conectar con tu pareja en un nuevo ritual».
En esa línea, señaló que el fútbol suele estar acompañado de actividades sociales que permiten integrar incluso a quienes no siguen habitualmente este deporte:
«Esto no ocurre necesariamente en torno al fútbol, sino en torno a actividades sociales relacionadas con el consumir fútbol, o un Mundial. Me refiero a los almuerzos, el sentarse en torno a la mesa, porque en el fútbol pasan un montón de cosas además de fútbol».
Añadió que ese contexto favorece la participación de ambos integrantes de la pareja.
«El fútbol genera temas de interacción que efectivamente pueden hacer que uno participe de la experiencia sin necesariamente ser un hincha».
Respecto de la extensa programación del torneo, el académico afirmó que una buena planificación puede evitar que el seguimiento de los partidos se convierta en un problema.
«Cuando las parejas se planifican bien, pueden hacer que este ejercicio de ver tres o cuatro partidos durante el día sea un ejercicio de acuerdo, si efectivamente a uno de los dos le importa mucho el fútbol».
Finalmente, insistió en que la comunicación sigue siendo el principal elemento para enfrentar este tipo de diferencias.
«Tiene que ser con una comunicación bien directa, bien honesta, y siempre positiva y amable. Lo que es importante para mi pareja, también es importante para mí».






