Italiano, chacarero, completo o simplemente con palta y mayonesa. El lomito es uno de los sándwiches más tradicionales de Chile y este 24 de agosto vuelve a celebrar su día nacional.
La conmemoración llega además en un momento de creciente preferencia por la carne de cerdo. Según la Asociación Gremial de Productores de Cerdo de Chile (Asprocer ), durante 2025 su consumo en Chile alcanzó las 410 mil toneladas, un 3% más que el año anterior, equivalentes a 20,5 kilos por habitante. Con ello, el cerdo representa actualmente cerca del 24% del consumo total de carnes en el país.
¿Cómo surge el lomito chileno?
Aunque existen distintas versiones respecto de su origen, la historia del lomito chileno se vincula a la influencia de la inmigración alemana y a la posterior adaptación de la preparación a las tradicionales fuentes de soda nacionales. Con los años, el sándwich adquirió características propias y una variedad de combinaciones que hoy forman parte de la cultura gastronómica chilena.
Un hito importante en la historia del lomito chileno aparece en Santiago a mediados del siglo XX. En 1954, Bruno Massoni, junto con familiares y socios, abrió un pequeño local de sándwiches llamado originalmente La Predilecta, ubicado junto al Hospital San Borja. El establecimiento quedó popularmente asociado a la fuente donada por la colonia alemana que se encontraba frente al local, por lo que los clientes comenzaron a llamarlo “la Fuente Alemana”.
Desde sus primeros años, el lugar se especializó en grandes sándwiches de lomito de cerdo, preparados artesanalmente, y con el tiempo se convirtió en uno de los principales referentes de esta preparación en Chile.
El secreto está en la carne
Para Álvaro Martínez, gerente comercial de Doña Carne, uno de los principales atributos del lomito es su versatilidad y la posibilidad de prepararlo fácilmente en casa: “El lomito es una preparación muy arraigada en nuestra gastronomía y que permite muchas combinaciones. Para lograr un buen resultado, lo fundamental es escoger una carne de calidad y realizar una cocción que conserve su jugosidad. El lomo vetado de cerdo es una muy buena alternativa por su sabor y textura, y combina perfectamente con ingredientes tradicionales como la palta y el tomate”, explicó Martínez.





