En un escenario internacional donde la tradición se transforma en alta creación, una delegación de cinco artesanos chilenos llevó en sus manos el alma y la memoria de Chimbarongo. El 6° Festival Mundial de Cestería y Mimbre de Nowy Tomyśl, Polonia, una de las citas más prestigiosas del planeta, congregó a creadores de 36 países.
Entre herramientas, el aroma a fibra vegetal y un murmullo multicultural, los maestros chimbaronguinos demostraron que el mimbre chileno posee una voz propia, capaz de conmover y destacar a nivel global.
El destacado artesano mimbrero Miguel Ortega se coronó como subcampeón mundial al obtener el segundo lugar en la categoría Decoración, reafirmando el altísimo estándar técnico y artístico del oficio local. Por su parte, Ricardo Cubillos fue galardonado con el Premio a la Innovación, un reconocimiento especial otorgado por el jurado internacional a la creatividad, originalidad e identidad de su propuesta.
La jornada estuvo marcada por una entrega incansable y un profundo orgullo patrimonial. Para Patricia Sánchez, la experiencia consistió en posicionar la identidad comunal en la cúspide internacional: «Acá se respira aire de artesanía, igual que en Chimbarongo», expresó emocionada. En tanto, Ricardo Cubillos destacó la admiración que despertó la técnica chilena entre sus pares extranjeros: «La gente valora mucho lo que hacemos porque es único, diferente a lo de otros países».
El certamen representó además un puente de aprendizaje continuo. Artesanos como Marcelo Muñoz resaltaron la calidez del intercambio cultural y la gran recepción recibida, mientras que Jorge Toledo y Miguel Ortega hicieron hincapié en la estrategia de taller, el agotador esfuerzo físico y el indispensable apoyo municipal que hizo posible la travesía.
Más allá de la “corona de olivos”, la delegación dejó una valiosa reflexión sobre el futuro de esta tradición: la urgencia de motivar a las nuevas generaciones para mantener viva la artesanía en mimbre. Con su histórico desempeño, los cinco representantes de Chimbarongo no solo dejaron en alto el nombre de su comuna y de Chile, sino que demostraron que su arte no tiene fronteras.







