El sistema bancario chileno inició la transición definitiva hacia un nuevo modelo de seguridad digital que reemplazará a las tradicionales tarjetas de coordenadas. El cambio responde a una normativa impulsada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que obliga a las instituciones a implementar mecanismos de autenticación más robustos para autorizar transferencias, depósitos y otras operaciones sensibles.
El nuevo modelo se basa en la llamada Autenticación Reforzada de Clientes (ARC), de acuerdo a lo consignado por BiobioChile se trata de un sistema que exige al menos dos factores de verificación independientes antes de aprobar una transacción. Estos factores se clasifican en tres categorías:
- Algo que el cliente sabe: clave secreta o contraseña.
- Algo que posee: teléfono móvil o dispositivo con aplicación bancaria.
- Algo que es: huella digital, reconocimiento facial u otro dato biométrico.
En la práctica, esto significa que para aprobar un depósito o transferencia ya no se solicitará una coordenada impresa, sino que el usuario deberá validar la operación desde la aplicación del banco, mediante notificaciones push, claves dinámicas o reconocimiento biométrico.
Algunas entidades ya comenzaron a aplicar estos cambios. BancoEstado ha impulsado el uso de su aplicación con validación biométrica y clave digital. En tanto, Banco Santander anunció la desactivación progresiva de las tarjetas físicas, mientras que Banco de Chile mantiene el sistema vigente hasta el plazo máximo fijado por el regulador.
La eliminación definitiva de las tarjetas de coordenadas está fijada para agosto de 2026, fecha límite establecida por la CMF. Desde entonces, todas las instituciones deberán operar exclusivamente con sistemas de autenticación reforzada.






