Aproximadamente un año y diez meses tuvo que esperar el exfiscal Jorge Mena para que se decretara su sobreseimiento definitivo.
El proceso penal partió por una denuncia de Fiscalía que lo acusaba de tener nexos con abogados para favorecer a imputados por delitos de drogas con procedimientos abreviados, mientras se desempeñaba como persecutor, precisamente antidrogas, en Rancagua.
Desde el comienzo de esta historia, Mena ha mantenido su inocencia, en un proceso largo que ha calificado como “un infierno” y que en junio del año pasado derivó en que fuera removido por el Ministerio Público como fiscal.
“Fue una resolución fundada y en este punto muy contento, muy agradecido de mucha gente”, agregando que en este tiempo fue “expuesto a situaciones realmente injustas, a mentiras, a ser tratado culpablemente desde un comienzo sin siquiera mostrar una prueba en mi contra”.
Para entender desde cuándo parte este proceso, hay que remontarse a mayo del año 2024, cuando se le notificó a Jorge Mena, hasta ese momento fiscal ‘estrella’ con 22 años de carrera en el Ministerio Público, que era suspendido de sus funciones y se comenzaba un sumario en su contra debido a que había recibido una denuncia ‘anónima’ que señalaba que gestionaba negociaciones con abogados de imputados por narcotráfico para ejecutar salidas abreviadas.
“Cada uno de los elementos, en este año y diez meses, se fueron desvirtuando por parte de la defensa, de nosotros como defensa, y cada uno de los casos”, sostiene Mena en conversación con El Tipógrafo, tras su sobreseimiento definitivo por los delitos de lavado de activos y cohecho.
Agrega que, “el tribunal se dio cuenta que en realidad no había ningún antecedente, no había ninguna prueba. Aparte de que las pruebas que habíamos presentado nosotros eran bastante efectivas en cuanto a lograr una convicción de inocencia, y también lograr la convicción que no se había cometido delito alguno”.
Jorge Mena, cuestiona el origen de la investigación y el cuánto pesó una denuncia anónima en su contra. “Siempre fui bien calificado, porque realmente me gustaba mucho el trabajo fiscal, y por lo tanto lo hacía con hartas ganas y con harta responsabilidad”.
“Solamente basarte en una denuncia anónima y no sabemos, al día de hoy no sabemos quién fue la persona que realizó esa denuncia, qué interés tenía en realizar esa denuncia, no lo sabemos y tampoco se investigó”, señala.
Afirmando que, “para el Ministerio Público, en la investigación penal, no era relevante saber cuál era el origen de la denuncia, solamente tratar de buscar algún tipo de falta reglamentaria o delitos, lo que no logró en un año y medio de investigación”.
Si bien, han pasado poco más de 24 horas desde conocerse el sobreseimiento y sostiene que está en proceso de evaluación de las acciones que tomará a continuación, no da por descartado pedir su reincorporación al Ministerio Público.
“Una de las decisiones es justamente pedir la reincorporación, porque el estatuto lo permite. Es una posibilidad cierta que nosotros estamos evaluando, pedir la reincorporación y también ejercer otro tipo de acciones legales”, cerró.






